Redondo es una forma 3: Volviendo al Funcional

Tras fracasar estrepitosamente en mi primer intento con Freeletics, hubo una gran alteración en mi vida: cambié de trabajo. Llevaba 5 años en la misma empresa (bastante quemada por algunas actitudes de la empresa y por unos proyectos muy desviados) cuando una antigua compañera de clase me ofreció un trabajo genial, con menos presión que el anterior y ¡sorpresa! trabajando desde casa. Eso sí, tengo un horario fijo que cumplir… nada de ‘hoy voy a trabajar de madrugada’ o ‘hago las 8 horas seguidas y tengo la tarde libre’. Además, había otra vacante en la empresa que encajaba perfectamente con el Sr.Friki, así que (también quemado de la anterior empresa) se vino conmigo. En fin, que me desvío del tema.

Cuando llevábamos un par de semanas trabajando en casa, nos dimos cuenta que estábamos volviéndonos más sedentarios, ya que no teníamos que salir a trabajar, ni ir al chiringuito a por el bocata y todo eso… Además, en septiembre de ese año nos casábamos, y no queríamos tener barrigón para las fotos 😛 Por suerte, un día paseando por el barrio encontramos un gimnasio que ofrecían Entrenamiento Funcional. La reunión informativa que tuvimos con el propietario nos gustó mucho, así que nos apuntamos. Por el mismo precio que el anterior gimnasio funcional teníamos:

  • 3 entrenamientos a la semana. Estos entrenamientos consistían en 2 rondas de 7 estaciones de 40 segundos con 20 segundos de descanso entre ellas. Y tras recuperar el aliento, se trabajaba en una rutina con pesas, trx, kettlebells… vamos, ejercicios de fuerza en toda regla.
  • Seguimiento biométrico mensual. ¿Y esto qué es? Pues consiste en conocer más tu composición corporal. Hay maneras y maneras de perder 1 kg (puede ser 1kg de músculo -malo- o de grasa -bueno-). Esto lo consiguen con una báscula de las que te dicen tu porcentaje de grasa, músculo y agua, y mediciones con cinta métrica de cintura, cadera, bíceps y muslo.
  • Dieta mensual. A partir de tu composición corporal, generan un menú semanal (a repetir durante todo el mes) con las cantidades que debes comer en cada una de las 5 comidas.

Yo no había trabajado nunca con pesos más que en las máquinas del gimnasio, y aquí probé por primera vez la barra de pesas y descubrí que me gustaba eso de tumbarme en el banco y levantar la barra. Además hice mis primeras dominadas! Sí, con goma de ayuda en la rodilla. Sí, de 3 en 3 porque los brazos no dan para más; pero aún así fue toda una victoria para mi 🙂

 

Resultados rapidísimos

Desde el primer momento nos adaptamos al menú que nos propuso. Como le explicamos que no teníamos tiempo/ganas de cocinar dos menús diferentes, nos puso el mismo menú con diferentes cantidades para Sr.Friki y para mi. Además, el menú era lo suficientemente abierto como para poder combinarlo con nuestra comida habitual, aunque variando las cantidades. Por ejemplo, podíamos tomar pasta con carne y verdura en cantidad libre; así que cogimos nuestros macarrones boloñesa con tomate frito de siempre, y redujimos la cantidad de pasta, añadimos más carne y verdurita picada, y el tomate en vez de frito lo pusimos triturado (de bote, pero del que solo tiene tomate y punto). Y voilà, de dieta con macarrones boloñesa. Y durante un par de meses podíamos comer eso cada día si queríamos, y ¡sin saltarnos la dieta! ¡Increíble!

Durante 2 meses fuimos religiosamente 3 días a la semana. Notamos la mejoría muy rápidamente. La combinación de ejercicio intenso + dieta provocó cambios visibles en muy poco tiempo, sobretodo en el cuerpazo del Sr.Friki (que al muy ****** siempre se le nota antes que a mi).

Perdíamos 1-2 centímetros de cintura y cadera cada 15 días. Obviamente, nos sobraban unos cuantos, si hubiéramos estado en nuestro peso no hubiéramos notado esos resultados… Estábamos sorprendidísimos, motivadísimos y todoísimos. Nos pasábamos el mes con ganas de que llegase el día de la medición corporal mensual.

Estos resultados rápidos me provocaron un enfado retroactivo con el anterior gimnasio en el que estuvimos 5 meses sin notar prácticamente resultados. Si en vez de insistirnos tantísimo con la nutricionista nos hubieran dado simplemente unos apuntes sobre la alimentación para ‘deportistas’ y adelgazamiento, la historia hubiera sido muy diferente.

Vacaciones de campeones

El tercer mes fue agosto, de vacaciones en el pueblo… sin gimnasio, pero con TRX. Nuestro entrenador nos ayudó a grabar un vídeo con ejercicios para poder hacer durante ese mes y no perder el mes entero. Fueron unas vacaciones muy duras por ‘culpa’ de la dieta. En casa la dieta la manteníamos perfectamente sin problemas, evitando tener las tentaciones a mano… Pero aaaay ese momento en que estás en el patio haciendo ejercicio y empieza a salir por la ventana enfrente a ti un olorcillo a creps, buñuelos, bizcocho… ¡Socorro! Sin embargo, sobrevivimos a las tentaciones y conseguimos hacer ejercicio casi día sí día no.

Y llegó el día de la vuelta al gimnasio y al seguimiento mensual con cierto escepticismo. ¿Y qué decir? ¡Lo conseguimos! El Sr.Friki perdió 1’9kg, 2cm de cadera y 3cm de cintura; y yo 1’4kg (realmente 2’5kg menos de grasa y 0’9kg más de músculo-esto es bien-), 2cm de cadera y 2’5cm de cintura. ¡En un mes! ¡Con mis padres (cocineros profesionales)! ¡En Galicia!

Cuenta atrás final hasta la boda

Y empezamos septiembre con una fecha límite: el 24, día de La Boda Friki. Mantuvimos el ejercicio y la dieta a tope hasta mitad de mes (fecha en la que hicimos la última prueba de traje/vestido y en la tienda nos amenazaron con que si perdíamos más volumen en los días que quedaban hasta la boda ya no podrían ajustar el vestuario).

Sr. Friki decidió compensar el ejercicio con sutiles cambios en el menú (como una bolsa entera de patatas fritas tras la cena), y yo opté por seguir haciendo la dieta a rajatabla pero reducir los días de gimnasio (dedicando esos ratos a acabar cientos de pequeños detalles de última hora de la boda).

El viaje de novios

Para el viaje de novios hicimos un viaje de ida y vuelta en coche desde Barcelona hasta el Lago Ness, pasando por Paris, Cardiff, Skye, Mont Saint-Michel… 7000 km en 17 días en los cuales no encontramos hueco para hacer ejercicio, aparte de patear todo el día por ciudades, pueblos, museos… Y respecto a la alimentación… mejor no decir nada… Mentira, no puedo evitar nombrar el desayuno británico ni el escocés, ni el pollo Tikka Masala con arroz que me zampé para cenar (¡carbohidatos complejos para cenar! ¡¡el mal!!) en el hotel de Cardiff. Me gustaría olvidarme de nombrar el chocolate con burbujas y mousse, pero creo que no me podré olvidar de él en la vida :_(

Total, que sin el ejercicio intenso y comiendo fatal, volvimos a coger algo de peso y centímetros, pero nada preocupante.

Y si tan bien te iba ¿porqué lo dejaste?

Cuando volvimos del viaje de novios yo estaba embarazada. Tenía un retraso de un par de días (cosa extraña en mi) y, aunque no habíamos visto aún un positivo en ningún test, tenía un montón de síntomas que se repetían de los días iniciales de mi primer embarazo. Me informé bastante durante un par de días sobre el ejercicio intenso y el embarazo. Al final todo se resumía en: no hagas ejercicios con impacto (saltos, carreras…) y tampoco que pongan en tensión la zona abdominal. Así que fui al gimnasio e hice los ejercicios modificándolos ‘a mi manera’. Cuando acabé ese primer día de vuelta a la rutina me sentía muy bien, pero al día siguiente… al día siguiente sangré mucho, y durante la semana siguiente tuve sangrados intermitentes hasta que ya me vino la amiga de cada mes. Como podréis suponer, me quedé un poco hecha polvo y tardé un par de semanas en volver.

Al mes siguiente, volvimos a tener suerte y volví a quedarme embarazada. Esta vez sí que vimos el positivo y, estando de 5 semanas, fuimos a ver a la ginecóloga y pudimos confirmar que el positivo era positivo y que teníamos un embarazo en marcha. Tras la confirmación, se lo expliqué todo al entrenador del gimnasio y me adaptó él mismo todos los ejercicios para evitar los impactos y la tensión en el abdomen. Sin embargo, al día siguiente, volví a sangrar. Fui de urgencias a la ginecóloga y descubrimos que había aparecido un coágulo entre el cuello del útero y el embrión, y que éste se había desplazado un poco hacia la salida. Además, lo vi moverse y como le latía su corazoncito minúsculo. A partir de ahí, entre reposo y medicación, llegó la noticia de que el embarazo había dejado de ser viable. Hay quien no me comprende, y no entiende que para mi ese embrión de 8 semanas era un bebé al que iba a poder abrazar en julio, pero bueno, yo sé lo que sentí y lo que viví; pero este no es el tema.

Desde ese fatídico último día de gimnasio me quedé bloqueada. Cuando acabó todo el proceso físico y pude volver al gimnasio, me di cuenta que estaba bloqueada. Cada vez que el Sr.Friki simplemente me nombraba el gimnasio me ponía a llorar, así que fui acumulando semanas sin entrenar y atracones de comida por culpa de nervios y ansiedad. Finalmente decidí que tenía que volver a mi rutina, pero no podía pisar el gimnasio sin sentir dolor, así que me di de baja y decidí volver a probar Freeletics desde casa, el cual quiero acabar combinando con piscina cuando acabe mi reto de 12 semanas.

El Sr.Friki sigue intentando asistir los 3 días a la semana, pero ha vuelto a cambiar de trabajo (es un culo de mal asiento) y ahora nos es más difícil poder combinarlo.

Conclusiones

Este gimnasio me aportó la gran combinación de Ejercicio Intenso + Dieta para deportistas (enfocada a la pérdida de grasa).

Fue la mejor experiencia de mi vida en cuanto a gimnasios, me puse muy en forma en muy poco tiempo. Y espero que algun día me sienta preparada para volver.
 
🙂

1 comentario


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