Centros de mesa Estrella de la Muerte

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Estrella de la muerte de cemento sin pintarLa mayor parte de la decoración decidimos hacerla nosotros. La decisión inicial fue por dos motivos: me da mucha pena cuando las flores frescas se marchitan, y para ahorrarnos dinero. Finalmente acabamos gastando más dinero y muchísimo más tiempo que si lo hubiéramos contratado a una empresa, pero la satisfacción de poder personalizar todo a nuestro gusto y que se nos reconociera en cada detalle, nos valió la pena (claro que al finalizar la boda volver a tener tiempo libre, también ha sido un puntazo jajaja).

Para el aperitivo, que las mesas no son tan grandes y hace falta espacio para dejar todas las bandejas, decidimos hacer centros de mesa pequeños. Yo hacía tiempo que había estado investigando manualidades con cemento y moldes de silicona y cartón, así que esta era la oportunidad perfecta para engañar al friki y ponerlo a hacer cemento.

¿Qué materiales utilizamos?

  • Cemento. Hicimos de cemento blanco y cemento gris (de este no encuentro el enlace, deben haber cambiado de marca). Las blancas tienen un acabado más fino y las grises más rústico; queríamos decidirnos por uno de los dos acabados pero nos fue imposible, así que hicimos unas cuantas de cada. Importante: no lo probéis con cemento rápido; se empezaba a solidificar cuando aún estabamos removiéndolo… un desastre.
  • Molde de silicona de Estrella de la muerte. Compramos cuatro moldes para cubotes de hielo.
  • Tubo de bombona de butano. Lo usamos para conseguir que en la parte de arriba de la estrella de la muerte quedase el hueco para poder poner las flores. 

Y el proceso a seguir:

  • Para preparar los moldes de silicona:
    • Hicimos el agujero en la parte superior (la mitad que no está agujereada al comprarlo) de la Estrella de la Muerte lo suficientemente grande como para que el tubo de bombona entrase MUY justo. Es importante que vaya muy justo, que la silicona del molde se ajustará al hueco disponible; si hay demasiado espacio, el cemento podría salirse.
    • En la otra mitad del molde, lo que es la parte inferior de la estrella, hay un pequeño agujero para echar el agua; tuvimos que ampliarlo para poder echar el cemento que es un poquiiiiito más grueso que el agua.
    • Insertamos el tubo hasta más o menos la mitad del molde. Si el agujero es más grande, el bloque quedaría debilitado (se nos rompieron un par así); si es más pequeño, no entrarían bien las flores o se saldrían con demasiada facilidad.
    • Buscamos un recipiente para poder mantener vertical el molde mientras se seque. Nosotros hicimos una chapuza enorme llenando de agua la mitad de una botella de plástico de 2 litros y metiendo dentro el tubo. Así mantuvimos en su lugar el molde y además le dimos estabilidad con el peso del agua.
  • Para hacer el cemento:
    • Ingredientes básicos: agua y cemento. Mezclar hasta que tenga una textura pastosa, como de yogur griego (pero con algo de grumos, claro, que no somos máquinas de mezclar).
    • Nosotros compramos vasos grandes de plástico de un solo uso (recordando los años de cubalitros de juventud….). De esta manera la mezcla sobrante la dejábamos secar y tirábamos el cemento a la basura y el vaso lo podíamos pelar y echarlo a reciclar.
    • Una varilla metálica para mezclar.
  • Una vez preparado el cemento, rellenamos estrella a estrella. Es importante no llenarlo por completo para que la base tenga algo de superficie.
  • Al rellenar cada estrella, hay que darle golpecitos para que las burbujas de aire vayan subiendo y desaparezcan. Así conseguiremos minimizar los agujeros en el cemento para darle firmeza.
  • Cuando hayamos acabado, lo dejamos reposar 24 horas. Después lo desmoldamos y lo dejamos secando un par de días más. ¿Porqué no dejar el cemento los tres días en el molde? En nuestro caso, si lo dejábamos más días nos costaba muchísimo más desmoldarlo. Las 24h y los dos días extra fueron la solución perfecta.
  • Por último, decidimos darle un toque de spray metalizado: algunas de dorado y otras de plateado. Pintamos de manera aleatoria las de cemento gris y cemento blanco, así que conseguimos cuatro acabados diferentes para las estrellas.

Nosotros le pusimos a cada una 3 rosas en 3D impresas por nosotros, y el día antes añadí un poco de paniculata fresca que es muy discreta (para no quitar protagonismo a las flores 3D) y además huele super dulce.

Solo queda decir que fueron un triunfo. A los invitados les encantaron y cuando acabó el aperitivo desaparecieron todas, coincidiendo casualmente con un aumento del volumen de los bolsos de algunas invitadas… ¿joincidencia?

Foto robada a Aran, una de las ladronas de estrellas

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