Hogar dulce hogar

Cambiando de casa I: Primeros pasos

Hace unos meses, mi pareja y yo decidimos que el siguiente paso en nuestro plan de vida era cambiar la vida en un piso en la ciudad por una casa con jardín. La idea siempre había estado sobrevolando por nuestra imaginación, pero este verano en la casa del pueblo de mis padres un tomate lo cambió todo para mi. Desde que nos vinimos a vivir al piso hace unos cuantos años, siempre hemos querido tener un huerto (sobretodo yo). Poder cultivar cientos y cientos de tomates con verdadero sabor a tomate, calabacines, lechugas, cebollas… Así que un día, en mitad de las vacaciones de verano, me acerqué al huerto de mis padres a curiosear. Resulta que en la última escapada al pueblo, 3 meses antes, habían plantado un poco de todo antes de volver a su casa en la ciudad. Y aquel magnífico huerto, aún estando descuidado, habían conseguido unos tomates… madre mía qué tomates. En ese momento algo cambió en mi cabeza, recuerdo quedarme cinco minutos mirando un precioso tomate pensando, una vez más, en plantar mi propio huerto.

 

Durante los siguientes días mi pareja y yo debatimos casi las 24 horas sobre los pros y los contras, sobretodo teniendo en cuenta que en la ciudad donde vivimos es imposible comprar una casa (ya ni hablemos de si tiene jardín) con nuestro presupuesto. Finalmente, después de darle muchas vueltas, nos decidimos por fin. Dedicamos unas semanas a buscar lugares donde nuestro presupuesto nos permitiera comprar una casa con espacio suficiente para poder cultivar un huerto e instalar algún día una piscina, hasta que finalmente nos decidimos por un municipio de unos 15.000 habitantes

Llegados a ese punto necesitábamos visitar algunas casas a la venta para comprobar si nuestro presupuesto nos conseguiría lo que queríamos en a zona. Y bueno… pasó lo que tenía que pasar… vimos una casa que nos enamoró y encima estaba por debajo de nuestro presupuesto… El drama estaba servido.

Nos enamoramos de una casa en venta mientras acabábamos la reforma de nuestro piso actual. ¡DRAMA!

 

Teníamos que reservar la casa, acabar la reforma del piso y venderlo en tiempo récord. Aviso para navegantes: no os recomiendo seguir nuestros pasos, el estrés que nos ha producido esta situación (y a día de hoy aún nos sigue produciendo) no se lo deseo a nadie (el proceso que os recomiendo es acabar la reforma -> poner a la venta el piso -> cuando tengáis arras del piso buscad la casa).

De modo que…

  • Solicitamos a una inmobiliaria que nos valorara el piso. Nosotros teníamos una inmobiliaria de confianza, la misma que nos vendió el piso cuatro años antes. Si vosotros no contáis con esta ventaja, os recomiendo contactar con un par de inmobiliarias para no depender solo de una opinión. Después, una vez tuvimos la valoración de por cuánto podíamos vender el piso (y cuánto nos quedaba para nosotros tras pagar la comisión de venta de la inmobiliaria), ya supimos si nuestra previsión de presupuesto para la casa era válida o no. Eso sí, es importante contar con que es muy probable que los compradores quieran negociar el precio a la baja, así que hay que contar con ello en nuestros números.
  • Reservamos la casa. Mi pareja y yo decidimos no intentar negociar el precio de compra, en vez de eso, solicitamos que el periodo de reserva (las arras) fueran más largas de lo habitual para poder finalizar las obras y vender el piso sin demasiadas prisas. En nuestro caso, conseguimos que nos dieran 6 meses de plazo.
  • Pusimos el piso a la venta. Bueno, de hecho nuestra inmobiliaria de confianza lo puso a la venta por error, con fotos que habían hecho el día de la visita (las cuales nos dijeron que eran solo para uso interno) con todo lo de las obras de por medio. Sorprendentemente, aún con esas fotos horribles, empezamos a recibir visitas. Nosotros no queríamos empezar a enseñar el piso hasta tener la obra terminada, pero nos dimos cuenta que por motivos de tiempo tampoco era algo negativo empezar antes.
  • Elegimos 3 inmobiliarias para vender el piso. Teníamos claro que no queríamos vender el piso con ninguna inmobiliaria en exclusiva (hay algunas empresas que con la exclusividad te impiden incluso que se lo puedas vender tú directamente a un conocido… ¿perdona?), así que nos recorrimos la ciudad y entramos en todas las inmobiliarias que nos daban buenas sensaciones para conocer sus condiciones. Más adelante ya escribiré un post entero sobre nuestras estrategias para elegir inmobiliarias.
  • Preparamos el piso para la venta (sí, aún con obras) e hicimos nosotros las fotos de venta. Concentramos todo el material de obra en una habitación y el balcón, y así pudimos adecentar el resto del piso.
  • A la segunda semana de recibir visitas, ya nos reservaron el piso. De hecho en la primera visita recibida ya nos hicieron una oferta, pero la inmobiliaria había confundido el precio que nosotros queríamos recibir con el precio final de venta, así que debíamos aportar nosotros los honorarios de la inmobiliaria, cosa que no estábamos dispuestos a hacer teniendo en cuenta que había sido un fallo suyo. Como es lógico, los posibles compradores retiraron la oferta, si yo voy a ver un piso y cuando digo que quiero reservarlo me suben el precio tampoco querría seguir adelante con la operación. Finalmente recibimos 13 visitas en total. Teniendo en cuenta el estado del mercado y los plazos de venta estimados que nos daban en algunas inmobiliarias, todo un récord 🙂
  • Tres semanas después recibimos las arras. Este paso debería ser más rápido, unos 10 días desde la reserva, pero por motivos médicos tuvimos que aplazarlo otros 10 días.
  • Actualmente nos encontramos esperando que los compradores vengan a tasar el piso, y acabando los últimos remates de las obras. Si todo va bien, en un mes habremos firmado la venta del piso y la compra de la casa. ¡Mudanza allá vamos!

 

Durante las próximas semanas desgranaré en una serie de posts los pasos concretos realizados para la preparación del piso, que creo que es una de las partes más importantes de la venta. Soy consciente que muchas personas opinan que da igual como ‘presentes’ el piso, que lo importante es las posibilidades que tenga, pero os aseguro que un piso bien enseñado aumenta sustancialmente las opciones de venta. Muchos de nosotros somos capaces de ver más allá del estado actual. Sin ir más lejos, la casa que estamos a punto de comprar mi pareja y yo estaba mal presentada, ya que los últimos inquilinos que vivieron en ella no la trataron con demasiado cariño; pero nada más entrar pudimos visualizar como sería el resultado final tras pasar por nuestras manos (instalar parquet, lacar puertas, pintura exterior…) y decidimos reservarla. Aún así, hay gente que no tiene esa capacidad de imaginar el resultado final, ni esas ganas de trabajar en las mejoras, y necesitamos facilitarles la tarea.

Nos vemos en los siguientes posts sobre el tema.

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